Los científicos están desentrañando el misterio de por qué nos coloca la marihuana.

 

El receptor de nuestro cerebro que interacciona con el THC es más complejo de lo que se creía. Verlo no ha sido fácil porque fuera de nuestro cuerpo se descompone con rapidez.

 

 

¿Cómo consigue exactamente colocarnos la marihuana? Los científicos están un paso más cerca de responder a esta pregunta después de que hayan descrito la estructura del receptor cerebral que interacciona con la droga. Este conocimiento servirá para mejorar su uso terapéutico y ayudará a entender porque la marihuana sintética puede ser peligrosa pero la natural no lo es.

El efecto de la marihuana se produce por la interacción de una sustancia, llamada THC, con un receptor del cerebro llamado receptor cannabinoide tipo 1 o CB1. El CB1 es interesante porque sirve para entender cómo funciona la marihuana y para qué podría usarse. Hace unos años, las autoridades europeas autorizaron un medicamento supresor del apetito que funcionaba bloqueando el CB1. El problema era que también producía depresión y ansiedad, por lo que al final fue retirado del mercado. Saber cómo funciona exactamente este receptor podría evitar que esto vuelva a ocurrir.

Así que en esta ocasión científicos de la Universidad Técnica de Shanghai han desarrollado una molécula especial que hace detenerse al CB1 durante el tiempo suficiente como para apreciar su estructura molecular, y a partir de ahí simularon en el ordenador cómo interaccionarían con ella el THC y otras sustancias. Los resultados han sido publicados en la revista 'Cell', y sientan las bases de futuras investigaciones sobre la marihuana y sus efectos, tanto pretendidos como secundarios. 


La importancia de entender el cableado.

 CB1

El modelo tridimensional explica cómo se une el receptor CB1 (las espirales naranjas) al THC y otras moléculas (Yekaterina Kadyshevskaya, Stevens Laboratorio, USC)


Tal y como explica Zhi-Jie Liu, biólogo molecular y coautor del estudio, a 'The Verge', un receptor es como un panel de interruptores, conectado a cables que pueden llevar a distintas funciones, como el alivio del dolor, la supresión del apetito, la depresión, etc. Si no sabes cómo está configurado ese cableado, te arriesgas a causar un efecto secundario negativo si te atreves a tocar cualquier cosa. 

Sin embargo, es difícil estudiar ese panel, porque el CB1 se mueve mucho. Todos los receptores de nuestro cuerpo se mantienen juntos debido a las condiciones de las zonas donde se encuentran, pero al extraerlos y aislarlos con una serie de sustancias químicas que se emplean en la investigación, las proteínas que los forman pueden descomponerse, haciendo imposible observar su estructura original. El CB1 es uno de los más complicados de observar, a causa de su inestabilidad. 

Desarrollar la molécula que 'congela' el CB1 fue el primer gran avance de esta investigación, y una vez observada la estructura, los investigadores encontraron algo poco habitual. Los receptores tienen un punto concreto con el que las otras moléculas interactúan para activarlo o desactivarlo, llamado sitio activo. En este caso, ese sitio estaba lleno de recovecos, lleno de otros sitios activos en su superficie. 

Se trata de una estructura especialmente intrincada, lo cual puede ser el motivo de que el CB1 sea un receptor tan inestable, y también de que interaccione con muchas otras moléculas diferentes. Aclarar esta cuestión puede ayudar a diseñar medicamentos que ayuden a regular el apetito sin causar ansiedad o depresión. 

 

 


Créditos del artículo:


Web: TheVerge.com


Fuente Original: http://www.theverge.com/2016/10/20/13344326/marijuana-structure-how-it-works-thc-cb1-k2-spice-study